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No es sólo trabajo de hombres

A pesar de que la agricultura es concebida como un trabajo de hombres, también existen mujeres que se han dedicado a ella durante gran parte de su vida y que, hoy en día, siguen realizando labores en el medio rural. Casi 6 millones de mujeres en España son agricultoras o ganaderas y, la mayoría de ellas, trabajan en la explotación agraria familiar. No obstante, sufren tasas más altas de desempleo que los hombres, pues tan solo representan un 15% de la población española y dirigen menos del 9% de explotaciones. El 82% ayudan, pero el 60% no retribuye ninguna cotización social por el desempeño de esta actividad, por lo que su trabajo resulta “invisible”.

La participación de las mujeres en el campo varía en función de las dimensiones del terreno cultivado. En explotaciones pequeñas, cuya mecanización resulta difícil, la mujer sigue realizando trabajos complementarios. Sin embargo, en grandes terrenos que han permitido una progresiva mecanización de las labores que, tradicionalmente eran asignadas a la mujer, su trabajo ha desaparecido.

María Engracia Gómez tiene 47 años y ha dedicado gran parte de su vida a la agricultura en Valdeganga, su pueblo natal. Ha crecido en un entorno rural donde su padre trabajaba cada día en el campo y ella, junto a su madre y hermanas, le ha ayudado desde pequeña a vendimiar, recoger lentejas, rosa de azafrán o aceituna. Aunque actualmente tiene un trabajo estable en Albacete, su rutina sigue ligada al sector primario, pues su marido es agricultor y ella colabora en lo que puede junto a él.

Antiguamente, la mujer estaba muy ligada al campo. Además de ayudar en labores como la vendimia, la cosecha de alimentos o el cultivo de plantaciones, combinaba este trabajo con el cuidado de los hijos y del hogar. Sin embargo, la incorporación del sector femenino al mercado laboral ha provocado en las últimas décadas un abandono del núcleo rural. Así pues, ha ido desapareciendo la figura de “ayuda familiar” como principal dedicación, sobre todo entre las más jóvenes.

En la actualidad, las mujeres se dedican en su mayoría al sector servicios y, aquellas que continúan realizando labores en el medio rural, las combinan con un trabajo asalariado alterno. Esto se debe, en gran medida, a las desigualdades existentes entre hombres y mujeres dedicados a la agricultura.

María Antonia Gil, residente en Valdeganga, tiene 80 años y su juventud se ha basado en las tareas del campo y del hogar. Recuerda que hace 50 años no existían tractores ni cosechadoras, por lo que todo el trabajo se realizaba de forma manual con trillas y mulas. Eran labores que requerían de mucho tiempo y esfuerzo, algo que se ha economizado con la implantación de las nuevas tecnologías. En este video explica cómo se cultivaban y recogían las lentejas y la rosa del azafrán y cómo ha avanzado la vida.

Echando la vista atrás...

AMFAR

AMFAR es una asociación nacida en 1921 que trabaja en defensa de los derechos e intereses de las mujeres en el medio rural español. Se basa en la igualdad de oportunidades, la formación profesional y el reconocimiento del trabajo desempeñado por el sector femenino en este ámbito.

 

Desde la organización se realizan actividades dedicadas a la información acerca de cuestiones que preocupan a la mujer rural. También se desarrollan cursos y seminarios de formación profesional y se pretende crear conciencia social y conseguir políticas de igualdad para este sector.

 

Lola Merino, Presidenta Nacional de Amfar, declaraba en la XXII Jornada de la Dona Rural, celebrada en Valencia, que "es importante recuperar la titularidad compartida de las mujeres en las explotaciones agrarias". Ley 35/2011 aprobada con la finalidad de favorecer la igualdad de las mujeres en el medio rural, mediante el reconocimiento jurídico y económico de su participación.

Lola Merino

Presidenta Nacional AMFAR.

Ley 35/2011

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